Básicamente, la idea es que los ajedrecistas principiantes analizamos de una forma muy poco eficiente. Y en mi caso concreto, aunque llevo jugando más de 30 años, mi proceso de razonamiento ajedrecístico sigue siendo muy parecido al que usaba cuando empecé: tengo más conocimientos, pero eso no se refleja en los resultados.
Los principales problemas que he detectado son los siguientes (entre otros muchos):
- No percibo la posición como un todo y muchas veces me limito a calcular variantes, sin más, intentando encontrar la mejor. Con poco éxito, por cierto.
- No entiendo muy bien lo que está pasando en el tablero.
- Ausencia de plan general o de planes más a corto plazo, salvo que sean piezas desprotegidas o dobles amenazas evidentes. También hago cosas interesantes con ataques descubiertos y otros recursos tácticos, pero rara vez dentro de un plan más general. Tengo la sensación de que todos estos golpes se dan más por error del rival que porque yo los he forzado. No es poca cosa identificar los errores del rival y sacar provecho de ellos, pero llega un momento en que los rivales cometen pocos errores graves y cada vez es más difícil verlos y cuando lo haces no es suficiente para ganar.
- No soy capaz de identificar los puntos fuertes y débiles de mi posición ni de la de mi rival.
- No veo más allá de recursos tácticos muy evidentes.
- Mis conocimientos de estrategia son muy limitados.
- Mi capacidad de cálculo es muy pequeña y bastante errática: soy capaz de ver golpes tácticos espectaculares y de perder una pieza de manera grosera tres movimientos más tarde.
- Mis conocimientos de aperturas son muy escasos, y las que conozco me dejan en una buena posición para afrontar el medio juego pero cuando salgo del terreno conocido no tengo ni idea de qué hacer.
- Y los finales... puedo dar los mates fundamentales (torre y rey contra rey y torre y dama contra rey), pero puedo necesitar 15 movimientos más de los que necesitaría un buen jugador. Y los de alfiles son otro cantar.
La táctica es el 99% del ajedrez, así que he empezado por buscar un sistema que me permita aprovechar mi conocimiento en la materia de mejor manera. Me pareció que la forma de abordar el tema de este libro merecía una oportunidad y la verdad es que la mera lectura de la introducción me ha cambiado radicalmente la forma de pensar ante el tablero. Y creo que la mejoría ha sido grande.
Resulta que todos esos temas tácticos son solo el segundo paso de lo que debería ser el razonamiento ajedrecístico, y yo intentaba llegar a él sin dar el primero. Me explico: Neiman distingue entre el motivo (él lo llama señal, por seguir la nomenclatura de la antena que propone en el título) y el tema.
El motivo es POR QUÉ se puede ganar una posición, y el tema es CÓMO se gana. Los distintos temas tácticos (ataque doble, descubierto, rayos-x, desviación, atracción, etc) se aplican en esta segunda parte, y aunque es posible verlos sin preguntarse primero por qué se puede ganar, tiene bastante lógica seguir el orden que Neiman propone:
- ¿por qué se puede ganar? y si encuentras algún indicio de que así es, entonces te preguntas:
- si se puede ganar, ¿cómo se hace?.
k7/8/P1N5/8/2K5/6p1/5bB1/8 w - - 0 1
Lingnau, Carsten vs. Orso, Miklos
Budapest 1992 (4)
Antes de leer nada, y siguiendo el método que llevo toda la vida utilizando, mi primer impulso fue buscar alguna variante con el jaque descubierto. A primera vista, parece buena idea dar jaque retirando el caballo, pero parece que éste no puede llegar a amenazar a ninguna de las piezas negras a la vez, y no hay ningún jaque doble ni nada que parezca peligroso. Dedico un buen rato a comprobar distintas variantes con dos o tres movimientos de caballo y no veo nada.
Bueno, pienso; mientras no retiremos el alfil, ni pongamos el rey en ninguna casilla negra para mantenerlo fuera del alcance del alfil negro, no parece que las negras puedan coronar; no parece fácil que el rey negro supere al rey blanco para amenazar mi alfil y obligarlo a retirarse y dejar así libre el camino al peón pasado negro. Así que tiene que haber alguna manera de ganar.
Un buen rato después, y tras calcular muchas posibilidades, estoy tan perdido como al principio y no he sacado nada en claro. He movido el rey para defender mi peón y he tratado de sacar al rey negro de la esquina para intentar coronar, pero en vano. No tengo ni idea de cómo se puede ganar esto.
Busco la partida por internet y veo que terminó en tablas. Lingnau se enredó en una variante parecida a la mía y al final no pudo ganar. Pero parece que las blancas deben ganar. A ver qué se cuenta Neiman!!
En la introducción del libro Neiman explica su método. Lo que propone es que desarrollemos una especie de antena. Hay que examinar sistemáticamente la posición en busca de una o varias de las siete señales que él define como cruciales, y, en caso de que aparezcan, pueden indicar que la posición está ganada. Si detectamos una de esas siete señales, o varias de ellas, tendremos un motivo para buscar la victoria. Generalmente, la posición se gana mediante algún tema táctico.
Esas siete señales son las siguientes, por orden de prioridad:
- La posición del rey: si está encerrado, expuesto, desprotegido, etc.
- Piezas desprotegidas.
- Alineaciones de piezas: para buscar rayos-x, destornilladores, etc.
- A distancia de caballo.
- Piezas atrapadas.
- Defensor crucial / Defensor sobrecargado
- Defensor impotente / Defensor demasiado lejos.
Después de la introducción Neiman divide el libro en tres partes: en la primera dedica un capítulo a cada una de las siete señales para explicarlas en profundidad; en la segunda dedica un capítulo a los temas tácticos principales que pueden aparecer en cada señal. Y la tercera parte la dedica a la manera de calcular. Es decir, dedica la primera parte al ¿por qué se gana? y la segunda al ¿cómo se gana? Pero no me hace falta leer nada de eso para entender lo que quiere decir. Me hago una idea de por dónde van a ir los tiros. Voy a intentar aplicar lo que me supongo que quiere decir a la posición anterior.
Empezaré por la primera señal, la posición del rey. Observo el rey negro y... ¡sorpresa!; me doy cuenta de que... no se puede mover!!! He estado un buen rato dándole vueltas a cómo evitar que se acercara a mi peón o a mi alfil y resulta que... no se puede mover!! No entiendo cómo no me he dado cuenta antes! Claro!! Mi primer impulso ha sido dar jaque descubierto con el caballo, y con ese movimiento he liberado al rey enemigo de su prisión.
Segunda reflexión, casi inmediata: si el rey negro no se puede mover y soy capaz de darle jaque, es mate!!. ¿Puedo darle jaque sin mover las piezas que le mantienen encerrado? El alfil!! El alfil blanco puede darle jaque. Pero si lo retiro y lo uso para darle jaque dejaré libre el camino a su peón pasado para que corone.
Tercera reflexión, y todavía no he calculado ninguna variante: ¿cúantos movimientos necesito para darle mate? Tres. En dos movimientos él habrá coronado, pero no le servirá de nada, porque no le dará tiempo a usar su dama para atacarme. Ya lo tengo!!
Así que 1.Ah3 g2 2.Ac8 g1=D 3.Ab7 mate.
Increíble!! De ninguna manera se me habría ocurrido que la solución pasaba por quitar mi alfil de g2. A priori me parecía que eso era lo peor que podía hacer. He estado un buen rato calculando y no he valorado ninguna variante que incluyera mover el alfil. Al parecer a Lingnau le pasó lo mismo, y él es un MI!!
Aplicando el método de Neiman a esta posición diríamos que:
- ¿Por qué se puede ganar esta posición? Se puede ganar porque he visto claramente la primera señal: la posición del rey es desesperada, está encerrado y un simple jaque basta para darle mate.
- ¿Cómo se puede ganar? No hace falta ni buscar un bonito remate, con una combinación táctica espectacular. Basta con saber contar. Necesito tres movimientos para llevar mi alfil hasta el mate y él necesita tres movimientos también para poder coronar y atacar con su dama. No llega. La posición está ganada.




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